Electrodomésticos en modo espera, mejor que no

Elettrodomestici in stand by, meglio di no

Electrodomésticos en modo espera, mejor que no

 Que levante la mano quien no deja a diario el cargador del móvil enchufado a la toma de corriente o la TV, o incluso el microondas, en stand by. No podemos verlas, pero probablemente las manos levantadas sean bien pocas…

Lamentablemente, se trata de un hábito muy extendido y difícil de abandonar, pero que tiene repercusiones importantes tanto en la factura como en términos de desperdicio energético e impacto ambiental. El consumo de los electrodomésticos en stand by, de hecho, tiene un peso considerable en las facturas y también en el medio ambiente.

Si alguien tuviera dudas, cuando se habla de electrodomésticos en stand by nos referimos a todas esas “luces rojas” que permanecen encendidas, a pesar de que estos no estén en funcionamiento. Los más comunes son el horno microondas, el televisor, el teléfono inalámbrico, el ordenador, la consola de videojuegos, la impresora de casa, etcétera.

El consumo en números

Diversos análisis estadísticos demuestran que el 8% del coste de una factura proviene del consumo de los electrodomésticos en stand by. Se habla de un desperdicio, a nivel planetario, equivalente a unos 60 mil millones de euros y, según las estimaciones, para 2030, el 15% del consumo eléctrico en Europa será causado precisamente por el stand by de los aparatos electrónicos (debido a la creciente presencia de electrodomésticos en el hogar).

Como se mencionó, este desperdicio no concierne solo a la parte económica, sino también al daño ambiental, relacionado con todo el CO2 emitido para producir energía que, de hecho, no se utiliza.

En promedio, el consumo medio de un usuario corresponde de hecho a unos 2400 kWh/año. De este total, el consumo de los electrodomésticos dejados en stand by o siempre encendidos equivale a 600 kWh/año. Estamos hablando del 25% del consumo total.

Los electrodomésticos que más “pesan”

De este 25%, una parte importante (alrededor del 4%) es consumida por el módem o router wi-fi que permanece siempre en funcionamiento, mientras que un televisor encendido tres horas al día y dejado en stand by durante las 21 horas restantes consume cerca del 40% de la energía necesaria para su funcionamiento.

Para entender la importancia de estas cifras, basta pensar que el frigorífico (que obviamente permanece siempre en funcionamiento, salvo en casos excepcionales) representa alrededor del 15% del consumo anual. Esto significa que el consumo del frigorífico, anualmente, es menor que el de todos los pilotos rojos que dejamos encendidos.

Se trata de estimaciones muy importantes pero, con algunos trucos que todos podemos adoptar, es posible contener los consumos de manera que se “aligere” la factura y seamos sostenibles.

Aquí tenéis algunas sugerencias que pueden resultaros útiles:

- recordad desenchufar el cargador del móvil de la toma de corriente,

- no uséis la función stand by para todos aquellos dispositivos que no utilicéis durante el día: TV, impresoras, ordenadores, inalámbricos, etc.

- si estáis todo el día fuera por trabajo (o por cualquier otro motivo) recordad desenchufar el módem de la toma (¡si estáis en casa no hace falta Internet!).

Ciertamente, desconectar todos los enchufes de casa a diario no es una operación agradable, pero basta con hacerse con regletas con interruptor y listo.

Se trata de algunos pequeños ajustes que permitirán ahorrar en la factura y ayudar al planeta.

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